Después del descontrol rutinario navideño, volvemos a las andadas... Y que mejor que empezar este 2013 con un romancero que sacó el mismísimo Dios allá por 2007. Para ello, se encarnó en el grandísimo Salvador y paseó su poca vergüenza por las calles de Cádiz con una bota de vino y un cartel divino para explicarles a las gentes el esfuerzo y trabajo que le costó crear el mundo que ahora destruyen...
Y que no se ofendan los beatos y creyentes, que hasta Dios, por muy ficticio que sea, debe tener sentido del humor (de ahí lo de la gracia de Dios... ¿no?
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