El pasado martes, el Tribunal Constitucional rechazó (por fin) el recurso interpuesto por el PP para echar para atrás la legalización del matrimonio homosexual. Era el último trámite para que se hiciera justicia, aunque nuestra sociedad, española, católica y apostólica, está llena de homófobos que siguen afirmando que el matrimonio es solo entre un hombre y una mujer. A estos les suda su inmaculada polla lo que diga la Real Academia Española o el Tribunal Constitucional... ¿Quién coño va a hacer caso a una humana Constitución teniendo un libro divino como la Biblia?
Nada más leer la noticia recordé con alegría este gran pasodoble de la comparsa de Juan Carlos Aragón de 2005: El Golfo de Cádiz, sobre todo por una preciosa reflexión que en palabras del autor dice:
"...quien en nombre de Dios
condene el amor
en la forma que sea,
ojalá que se las vea en el juicio final
quien condene a dos personas
por un matrimonio
tal vez sea un ministro,
pero del demonio..."
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